Cosas que aprendí, sentí y supe mientras te esperaba

Que puedes estar muy triste y muy alegre a la vez. Todo junto y sin aviso.
Que el ser humano tiene golpes de ternura y cariño escondidos.
Que contigo irremediablemente seremos mejores personas.
Que el tiempo puede contarse por semanas, que de hecho es la única aritmética temporal inteligible.
Que una espera puede ser larga pero también necesaria.
Que nos hemos reído mucho, a pesar de todo.
Que hemos llorado mucho, a pesar de todo.
Que tu padre te ha hablado desde el principio a la boca de mi ombligo y cuando supimos que era complicado que le oyeras, te siguió susurrando.
Que tus primeros movimientos fueron como una invasión alienígena en mi estómago.
Que me hubiera encantado escribirte un diario de embarazo y al final nos quedamos con una lista.